Al más puro estilo del régimen totalitario de Josif Stalin, el gobierno de Vladimir Putin realizó una purga masiva de casi 150 funcionarios, al interior del Buró Federal de Seguridad (FSB), organismo que sustituyó al temible servicio secreto de inteligencia soviético (KGB).
Además, el jefe del área encargada de la invasión a Ucrania, Sergei Beseda, fue enviado a prisión debido a que el proyecto bélico de Putin no resultó como esperaba y la resistencia ucraniana ya se prolongó por 47 días y aun no consiguen tomar la capital Kiev, ni rendir el gobierno del presidente Volodimir Zelenski.
Todos los ceses fueron contra empleados del Quinto Servicio, una división creada en 1998, por iniciativa del mismo Putin cuando era director del FSB. Su objetivo era realizar operaciones de inteligencia en los países de la ex Unión Soviética para mantenerlos en la órbita del gobierno ruso.
Durante varios años, el Quinto Servicio había estuvo activo haciendo acciones para desestabilizar al gobierno ucraniano mediante el cultivo de figuras políticas prorrusas y azuzando a grupos de extrema derecha en el oeste de Ucrania.
Mientras que Sergei Beseda, de 68 años, fue recluido en la prisión de Lefortovo ubicada en Moscú después de permanecer en arresto domiciliario el mes pasado. Este centro de reclusión era utilizado por la NKVD, organismo predecesor de la KGB, para interrogatorios y torturas durante la Gran Purga de Stalin en los años 30 del siglo pasado.
La purga del FSB fue filtrada por Christo Grozev, director ejecutivo de Bellingcat, un portal de investigación especializado en verificar de hechos e inteligencia a nivel internacional.
El extraño encarcelamiento de Sergei Beseda
El investigador indicó que el ex funcionario es acusado por “entregar información falsa al Kremlin sobre la situación real en Ucrania antes de la invasión”, de acuerdo con el periodista. También está acusado por malversación de fondos. “Aunque un número significativo de ellos no ha sido arrestado, ya no trabajarán para el FSB”.
El mes pasado, agentes del FSB también catearon más de 20 direcciones en Moscú de colegas sospechosos de estar en contacto con periodistas.
Se cree que el reemplazo de Beseda es su adjunto, Grigory Grishaev, de 58 años.
Andrei Soldatov, analista sobre temas de seguridad rusos, explicó en entrevista con la revista británica “The Times” que el encarcelamiento de Beseda a Lefortovo es un mensaje de Vladimir Putin a otros estratos de la oligarquía rusa.
“Me sorprendió esto Putin podría haberlo despedido muy fácilmente o haberlo enviado a algún trabajo regional en Siberia. Lefortovo no es un lugar agradable y enviarlo allí es una señal de cuán en serio Putin se toma estas cosas”
Andrei Soldatov
Soldatov también sugirió al periódico The Moscow Times que Beseda también era sospechoso de filtrar información a la CIA.
“Es bueno poder culpar a un traidor. Es algo muy ruso”, argumentó Soldatov, aunque considera que esta teoría es falsa y solo sirve a los propósitos del gobierno ruso de encontrar un culpable en la invasión fallida.
Finalmente, Grozev aseguró que los servicios de inteligencia rusos desperdiciaron “miles de millones de dólares” en tratar de sobornar a la clase política ucraniana, señalada de corrupta, en el período previo a la guerra.
“Desde 2014 hasta el día de hoy, entre 140 y 150 oficiales del FSB tenían un presupuesto ilimitado para reclutar ucranianos de cualquier nivel”, aseguró.